Propuesta: “Adiya” – Comunidad de aprendizaje

Me pides algunas palabras de consuelo y de guía;
Ágilmente, me hinco a tu lado ofreciéndote todo este libro de regalo.” – Hafez 

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La idea de esta comunidad es principalmente la creación de un espacio donde uno puede donar su conocimiento. Está abierta para todos sin importar la edad, el nivel de educación o la procedencia.

Es una espacio innovador en el cual cualquiera puede donar y recibir conocimientos de cualquier índole: desde carpintería a biología, pasando por filosofía, poesía y agricultura, y hasta apreciar una sinfonía de Beethoven o aprender las bases para hacer una película.

La idea está basada en tres fundamentos:
(1) el obsequio
(2) el derecho a aprender de manera libre y voluntaria
(3) el aprendizaje inter-generacional e inter-sectorial

El obsequio

Obsequiar es un fundamento de la sociedad. Dar y recibir son parte de nuestra forma de socializar y ayudar a los demás.

Obsequiar es dar sin interés y sin la esperanza de recibir algo en cambio. Es un gesto de generosidad que sale del corazón y que no necesita intermediarios.

IMG_5706Pintura en la pared del Palacio Ali Qapu (Isfahán, Irán – siglo XVII)

Obsequiar es un gesto de compasión, de atención y de sensibilidad.

Desgraciadamente, y en gran medida, este gesto se ha perdido. Hoy, casi todo intercambio involucra dinero, poder y/o favores (te doy porque me vas a dar). A la vez, más y más, es la competencia que rige quién puede recibir y lo que recibe. Se basa en el concepto de “valor.”

En este espacio alternativo, se busca obsequiar su conocimiento, compartirlo a quienes les interesa, y todo con la humildad que conlleva un obsequio.

El aprendizaje libre

Aprender es una actividad que todos hacemos todo el tiempo. Aprendemos al caminar en la calle, al ir al mercado, al viajar, al hablar con los demás, al leer y más. Para aprender, no se necesita de una sala con cuatro paredes y una persona quien imparte la enseñanza. Aprender no se basa en una relación de poder, más bien se basa en la igualdad entre el quien imparte y el quien recibe.

Se puede aprender a cualquier edad y con cualquier persona. Obviamente algunos sabrán cosas que los demás no saben, y se trata justamente de compartir este conocimiento.

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Aquí hay un elemento fundamental: para impartir este conocimiento, la persona tiene que tratar de “des-aprender” los modos de enseñanza tradicionales. No se trata de pontificar. Se trata de compartir, de ofrecer un conocimiento respetando a quienes lo están recibiendo, tomar en cuenta sus intereses, y hacerlo con alegría. Es algo realmente didáctico, tomando la esencia de dicha palabra, es decir un intercambio entre el quien enseña y el quien recibe el conocimiento.

Inter-generacional e inter-sectorial

En la medida en que se han venido formalizando los métodos de enseñanza en las escuelas y las universidades, se ha perdido la enseñanza entre gente de diferentes generaciones y de diferentes sectores o formaciones .

Tanto la gente mayor como los jóvenes tienen mucho que compartir y este espacio busca justamente alentar esta manera tradicional de aprender. La abuela quien enseña a cocinar un mole o a cuidar el agua (y tomen en cuenta que al compartir, esta abuela quizá sola, verá su dignidad respetada); o un joven que enseña a tocar la guitarra o usar la computadora.

IMG_5815Tejedor de seda – tradición milenaria (Kashan, Irán)

De la misma manera, la especialización se ha agudizado en los medios formales de educación; cuando uno sabe por instinto, que el conocimiento no es una caja que se puede etiquetar. Desde la ética hasta la filosofía, el arte, la música, la cocina, la biología o la administración, las áreas de conocimientos son enormes y se traslapan. Adicionalmente, es una sensación encantadora cuando un contador participa por ejemplo en escribir un poema con los demás. Se da cuenta que su imaginación sí se puede expender, hasta ver poesía en los números como lo hacían los matemáticos de la Grecia Antigua y durante el Imperio Islámico el milenio pasado.

Cualquiera puede aprovechar la riqueza de los demás, y se trata de abrir un espacio donde se puede compartir sin presión, sin exámenes, sin formalidad, pero con gusto y alegría.

A delante

Ahora que las ideas están por lo menos sobre papel, hay que organizar este espacio sin caer por lo tanto en formas asociativas complejas. Lo que se necesita principalmente son las ganas. Ganas de participar, de aprender, de compartir. (véanse la sección “clases y actividades”)

IMG_6158Mi hijo en el Musée du Quai Branly de las artes y culturas indígenas del mundo (París)

Antes de acabar, quiero subrayar que la creación de este proyecto viene esencialmente del afán de crear un espacio para los jóvenes que han escogido aprender de manera libre. No obstante, quiero insistir que está abierto a todos los que se interesan dado que está basado en obsequiar y abrir el conocimiento para alentar el aprendizaje libre como herramienta hacia un sociedad alegre y en paz.

Gracias por leer y compartir. Este proyecto tomará tiempo, y lo vamos a dejar fluir sin formalidad, sin institucionalización. No hay ningún derecho de autor relacionado a estas ideas, justamente se trata que de que este proyecto pueda volar e inspirar a otros.

De nuevo, gracias.

Kenza.

Para participar, intercambiar ideas y más, favor de contactar:
Kenza Saadi – kenza.saadi@gmail.com
O hacerlo directamente a través de la página de contacto. 

Una respuesta a “Propuesta: “Adiya” – Comunidad de aprendizaje

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